De arte, obsipos y erecciones

montoya03.jpgEstas cosas pasan de cuando en cuando y se arma un alboroto que no veas… Y pasan porque gracias al cielo ya no te meten en la hoguera por blasfemo o hereje. Y pasan porque con el tiempo se le va perdiendo el respeto a las cosas que ya no dan miedo. Y ya no dan miedo porque ya se las ve tambalear, porque ya no saben cómo conjugarse bien en la modernidad… y claro, hay quien se aprovecha de esto y luego pasa lo que pasa. Veamos:
En el caso que nos ocupa, el artista fotógrafo pacense J. A. M. Montoya le dio por hacer una serie de fotografías para una exposición que tuvo lugar en Valencia en la que se muestran figuras del cristianismo en actitudes sexuales más o menos obscenas o explícitas… bueno, obscenas y explícitas y punto. La junta de Extremadura editó un catálogo de esta serie en 2003 y recientemente el PP ha denunciado el hecho en un documento sobre el que se advierte que contiene imágenes que pueden dañar la sensibilidad. Los obispos españoles también han puesto el grito en el cielo (lógico) y claman justicia. La sensibilidad, la recta conciencia y el derecho se han visto vulnerados, atacados, violentados y corrompidos mediante una serie fotográfica de “ofensas objetivas”, de “crudas y lamentables blasfemias”, de “lesiones de los derechos”, de “increíble abominación”…
Nosotros, que somos la ostia de morbosos (y sí, malhablados), no hemos podido resistirnos a hacer de abogados del diablo y difundir el comunicado del PP en este PDF para que podáis ver y juzgar (remarcamos: contiene imágenes que pueden dañar la sensibilidad y no tienen nada que ver con violencia ni tripas ni la Pantoja ni nada de eso… ¿a que da morbo?, ¿a que las vas a ver?)
Ahí, sí, ahí. Ahí está de nuevo la mirada que se escandaliza, pero que mira, si, mira bien. Mira y remira las tetas, las pililas, los chichis, mira y se escandaliza con la abominación. Mira hasta la arcada. Mira y difunde la cochinada, la guarrería. Mira y hace forward. Mira lo que ha hecho José Antonio, mira. Mira qué polémico, mira que herético, mira que blasfemo… mira que entre el PP y los obispos le están dando publicidad a estas imágenes. Es el efecto Dan Brown llevado de la literatura a la fotografía. Se vierte tanto ruido entorno del suceso que al final se provoca el efecto contrario al pretendido: las miradas son atraídas, los blogs reciben carnaza, los misteriosos gestadores de powerpoints ya afilan sus PC’s y al final todos quieren ver la peli del Código da Vinci o las cochinadas de José Antonio Montoya, un artista, a nuestro enteneder, del montón, que en un santiamén (nunca mejor dicho) se ha hecho famoso incluso para los que no nos dedicamos a esto de la fotografía. Todos. Incluidos los católicos: ¿a ver, a ver?, joooo, qué fuerte… José Antonio, te has pasado… Olé.
Si, olé. El arte también es visceral, provocativo, emocional, escandaloso… Los paisajitos con florecitas son mañerismo, no te revuelven las emociones. Un Cristo en la cruz empalmado es una salvajada, sí, pero es lo nunca visto, señoras y señores: el sensacional mundo del circo. Venga y sorpréndase, maravíllese… vomite si quiere, pero ¿a que se siente más vivo?
Si, nosotros también las vimos y no, no nos dejó indiferentes. Nos parecieron provocativas, salvajes, brutalmente blasfemas, profundamente artísticas en el sentido amplio del adjetivo. Pero por otra parte somos de los que pensamos que se ofende quien se quiere ofender. Gran enseñanza de Buda. Somos seres reactivos y por tanto débiles. Todo lo que nos escandaliza y ofende es una manifestación de nuestra debilidad. Nos dicen algo a lo que somos susceptibles: un insulto, una crítica… y automáticamente la encajamos como si fuera una pedrada contra nuestra cabeza… cuando en el fondo siempre puedes elegir dejarla pasar. Ahí la fortaleza. Entendemos que los devotos sientan emociones feas, pero ahí es donde se pone a prueba la virtud de su fe. Nosotros, como no somos devotos de nada (mentimos, sólo le debemos fe al Gran Budín) pues no tenemos que hacer mucho esfuerzo para poner en un lugar adecuado las emociones que la observación de las polémicas fotografías nos ha suscitado. Terminamos con una afirmación efectuada en la nota de los obispos emitida sobre el caso: “sin justicia no es posible el perdón”. Muy cristiano, sí señor.

P.D.: dejo este link a un artículo sobre la polémica de Javier Pérez de Albéniz con el que no podía estar más de acuerdo: El arte y la religión

~ por -- en 16 marzo, 2007.

10 comentarios to “De arte, obsipos y erecciones”

  1. En una sociedad en la que todavía anidan vestigios fariseos, la provocación irreverente o la irreverencia provocativa siguen haciendo caja…y de ello se aprovechan los avispados como J. A. M. Montoya: aquí un pacense y después gloria. Amén.

  2. y sí, tienes razón. Y hace caja porque incluso los afectados, sin quererlo, sin pretenderlo, dan coba y alimentan el morbo.
    Esa actitud es tan incendiaria como la del provocador.
    Saludos, sr./sra./srta. anónimo.

  3. Todos los agrentinos conocemos el nombre de Leon Ferrari. Hasta hace tres años atrás, si preguntabas, nadie tenúa la mas puta idea de quien era, a menos que le preguntaras a un estudiante de bellas artes. Pero un buen dia este hombre decidio hacer una muestra restrsopectiva de su obra (o sea, nada nuevo, sino un rejunte de obras suyas de los ultimos 50 años). Y ahi se armó la gorda, porque sus obras estaban, efectivamente todas juntas. De a una pasaban medio desapercibidas, pero el amigo Ferrari (ni lento ni perezoso) decidió focalizar su restrospectiva en las obras anti-católicas. Pero no obras que afrentan verdaderaemnte al catolicisimo, sino a ciertos sectores que se sintieron tocados por obras que, si me preguntas a mi, exaltan bastante el mensaje de jesucristo (pacifista, en contra de los falsos idolos, etc). Te recomiendo poner “Leon Ferrari” en google, y ya verás de que hablo. La cosa es que de un dia para el otro, y escándalo eclesiástico de por medio, Leon Ferrari se transformó en uno de los artistas plásticos mas famosos del país.
    Como dice el dicho, no existe la mala publicidad, solo la publicidad.

  4. Fragmento de la resolución del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contra el artista argentino León Ferrari:

    “ASOCIACION CRISTO SACERDOTE Y OTROS CONTRA GCBA SOBRE OTROS
    PROCESOS INCIDENTALES” , EXPTE: EXP 14194 / 1
    Buenos Aires, 27 de diciembre de 2004.

    (…)Así las cosas, es claro que habría violación a la intimidad –sin perjuicio de que el hecho resultare además lesivo de otros derechos- si, v.g., se divulgaran arbitrariamente las creencias religiosas de una persona, o se le impidiera profesar libremente su culto, o pretendiera imponérsele una determinada convicción religiosa en contra de su voluntad. Pero nada de ello ocurre en el sub lite. La exposición organizada por el Gobierno de la Ciudad –a la que nadie se encuentra obligado a asistir- puede disgustar, irritar o incluso contrariar la sensibilidad o las creencias religiosas de quienes profesan la fe católica, pero en modo alguno les impide llevar adelante su plan vital con arreglo a los dictados de ese culto. Por el contrario, la circunstancia de que parte de la comunidad católica se haya manifestado pública y libremente en contra del contenido de la exposición, lo que incluyó actos de oración y expresiones religiosas varias frente al lugar en el que ella se desarrolla es la mejor prueba de que la libertad de conciencia no se ha visto afectada ni restringida por la muestra en cuestión. Por consiguiente y sin perjuicio de lo que se agrega a continuación, no hallándose comprometido prima facie el ámbito de intimidad de las personas, resulta erróneo deducir la existencia de una violación a ese derecho de la sola circunstancia de que la muestra pueda molestar los sentimientos religiosos de parte de la comunidad.-(…)

    Más aquí: http://www.leonferrari.com.ar/

  5. Convengamos, desde el vamos, que esas fotos (no lo voy a llamar arte) son provocativas (desafiantes, se entiende?), en el sentido en que el tipo podría haber elegido, por ejemplo, imágenes religiosas de DISTINTAS religiones para demostrar su punto, y CAPAZ (sólo CAPAZ) que ahí su punto iba a ser, digamos, menos agresivo. En otras palabras, el tiro no hubiese sido tan directo. Por otro lado, y respecto de eso de que “pueden dañar la sensibilidad”, es verdad!! a mí no me gusta ver pornografía, y mucho menos como forma de arte. Simplemente no lo disfruto. Por eso no iría a ver una muestra de eso, y mucho menos ***miro*** más fotos como dijiste. Convengamos, ya en el segundo punto, que este es un mundo con libertad de expresión (agregale todos los “eso es relativo” que quieras, pero el pricipio básico es ese), y así como a un tipo se le ocurre que puede ser muy artístico/controversial/comercial/vendedor, o lo que más te/le haya parecido, publicar fotos de gente en bolas desafiando (xq yo lo veo así, aunque no esté de acuerdo tampoco con el catolicismo) lo que propone la iglesia católica, también hay católicos a los que no se les viene en gana que alguien se burle de sus cosas tan abiertamente y le estrechen la mano por eso.

    A ver: yo tengo mi propia religión, no es católica ni atea ni budista ni nada. No tiene nombre, es mía y ya, así que supongo puedo llegar a ser bastante subjetiva.

    Y si, perdón si ofende, te fijás en los que “MIRAN” para ver, se escandalizan y siguen mirando, ven un atropellado y ponen cara de asco pero pierden una hora de sus vidas mirando cómo se desangra, viene la ambulancia, la policia, se pelean, y despues mira el noticiero y comenta a todos los que conoce que lo vio en vivo y en directo; o con otras palabras, que mira Rial (Esteban vos me entendes bien), y sabe quién se fue de gran hermano, por qué, y cuál es la historia de su vida, y su ex novio que afirma que es una zorra, buen etc etc etc; si te enfocas en ese tipo de gente, salimos todos perdiendo, y lo q es mas, les das el “rating” contra el que justamente estás despotricando. Así que dejalos ser, los imbéciles amarillistas pornograficos necrofilos asquerosos mediocres ignorantes que no tienen nada mejor para hacer son ellos, ni se merecen pasar por tu mente (no se nota que a mí tampoco me caen bien no??).

    Yo, en lo personal, las cosas que no me atraen simplemente no lo hacen y paso de hoja como si fuera una reseña de sidney sheldon, meaning algo completamente carente de sentido o de profundidad y que no vale la pena. Y que me miren con cara rara si pregunto quién es esa rubia flaca que termina siendo la top-model del momento (que no sé ni un nombre y por eso no los puedo mencionar), total los que se pierden de las cosas que realmente valen la pena son ellos. Que se pudran

    He dicho. Saludos desde el Sur

  6. Ta bien Lau.
    Por un lado me alegro de haber encontrado una fórmula para que la gente me honre con largos comentarios, algo bastante inusual en mi experiencia bloggera. Agradezco la molestia que te has tomado.
    Seguiré pues, a pesar del contenido de las opiniones, soltando algún pedazo de carnaza polémica de vez en cuando.
    Y sí, me fijo en esos que miran así y mi artículo es una crítica abierta a esa mirada: a la mirada que alimenta la llama del escándalo. Como digo en mi comentario anterior, esa mirada es igual de incendiara que la acción del provocador. Y sí, quizá mi artículo colabore en esa difusión abyecta, pero no estaría de más que la gente en la modernidad aprendiera dejar de escandalizarse, actitud bastante poco práctica y, como vemos, habitualmente contraproducente para el que la perpetra.
    Esteban dice de Zappa “Es que una provocación fuerza a pensar, a “despertarse”, a ver que está pasando alrededor de uno. Generar odio no es necesariamente malo, a veces simplemente depende en quién se genere el odio.” Bueno, es una idea que encaja en todo esto y que algunos que nos dedicamos a la creatividad compartimos. La idea del arte es atraer la mirada y provocar una emoción-reacción. Y no siempre tiene por qué tratarse de un oooh qué bonito. Eso es como decir que sólo las películas con happy end son buenas. El desconcierto que produce la obra de Montoya es una de esas reacciones buscadas por muchos artistas y que muchos artistas consideran como un signo de éxito. Mira al cómico Andy Kaufman, mira a vuestro compatriota Ferrari, mira a Leo Bassi… Todos ellos usan (o usaban) como sustrato de parte de sus creaciones la sacudida de la corrección política, de la moral establecida, de nuestras creencias más inculcadas que aprehendidas libremente. Esas sacudidas buscan provocar una reflexión, una revisión sobre nuestras asunciones. No se trata del escándalo por el escándalo. Eso sería demasiado fácil e incluso pueril. El sentimiento de escándalo por unas fotografías concebidas para ese sentimiento es un acierto para el artista. El público, son su reacción, está completando la obra.
    Nietzsche, por ejemplo, fue para mí un catalizador de la revisión de mi cosmovisión allá cuando empecé la veintena. Cuando comencé a leerle me pareció escandaloso: contradecía todo lo que se me había embutido como correcto pero por otra parte me dolía reconocer que le estaba dando la razón. Hizo que me sentase a reflexionar sobre mi concepción del mundo, de la trascendencia, de la vida y la muerte, sobre mis creencias asumidas y sobre el proceso por el cual las había asumido, me dio una herramienta para buscar mi verdad sin intermediarios.
    Las fotos de este señor juegan también con eso: lleva al extremo el desconcertante papel que la religión ha otorgado tradicionalmente a la sexualidad y lo embute en un mismo encuadre. Lo que escandaliza es efectivamente la unión de áreas tradicionalmente excluyentes o tratadas como excluyentes de una manera enfermiza. La beatería con que se ha rodeado al cristianismo y la denigración de la sexualidad por parte de la Iglesia conforman un sustrato que el artista avispado puede emplear para provocar una fuerte reacción que llame la atención no sólo sobre su obra, sino sobre la sexualidad en la religión. Nuestra mirada escandalizada perpetúa esa fractura pero si uno trasciende el inicial escándalo, quizá le dé por reflexionar. Si el tratamiento de la sexualidad por parte del catolicismo hubiese tenido un carácter menos represivo (y reprimido), éstas fotos habrían pasado más desapercibidas.
    Son la misma Iglesia española y el partido político (el Partido Popular) quienes, poniendo el grito en el cielo, han hecho el papel de publicitadores necesarios para el éxito de Montoya. Es paradójico, sí, pero revela una clara debilidad del hombre: su capacidad por escandalizarse, su dejarse afectar más allá de lo saludable por lo que podía dejar pasar… con un poco de conciencia al respecto no le habrían hecho el juego al fotógrafo.
    Me dices que si me fijo en ese tipo de gente, salimos perdiendo. Pero son el objeto de mi artículo, el tarjet de mi crítica. No el fotógrafo ni el artista polémico. Para ellos ya haré otro artículo.
    Y por último, entrar en el debate de qué es y qué no es arte me parece absurdo. El arte, según mi opinión como creativo, está en la intención y no únicamente en la mirada del espectador. Pero nadie sabe qué es en concreto porque todo el mundo tiene una opinión sobre el arte, sea o no creativo. Así tú no puedes considerar arte a estas fotos porque se te interpone el escándalo. Sin embargo para el artista esa reacción es la última pincelada de su obra. Su intención cumplida, completa.
    Un saludo desde el norte

  7. Mis comentarios son largos porque me gusta escribir y porque a veces me paso de explayarme jaja

    Son puntos de vista distintos, como todo. Como le dije a Stefano, a veces es imposible ponerse de acuerdo con ciertas cosas porque todo es TAN relativo. Y más cuando nos metemos en el tema de arte y más que nada de GUSTOS.

    Por supuesto que tenes razón en lo que escribiste, y, es más, lo comparto. Salvo en algún que otro punto. La línea entre lo que es pura provocación intencional (o incluso a veces sólo “llamar la antención” o querer hacer plata) y lo que realmente el **artista** hace por “””””sentimiento””””” (con todas las comillas que requiere y en el sentido más amplio de la palabra) se ha vuelto tan delgada, tan sutil, tan transparente, tan corrediza y tantas veces corrompida por tantas personas, que yo (vamos de nuevo, personalmente, sin absolutos ni sentencias) he desarrollado un escepticismo absoluto cuando me encuentro (artísticamente, por así decir) frente a algo del estilo. Con el valor agregado de que yo encuentro disfrute en las cosas (pieces of art) más bien “clásicas” (de nuevo, con muchíiiiiiiiisimas comillas), y no tan Miró, tan “posmo”, que pululan ya. No es que no enganche la metáfora ni que no perciba el desafío de esas cosas ni eso (no me agrando ni mucho menos pero algo sé de arte y tengo una especie de facilidad al detectar esas cosas en las obras de arte, ya sean musicales, pictóricas, literarias, etc.), es que simplemente no las disfruto, no son de mi placer, no me llaman la atención y mucho menos lo voy a promover.
    Lo que me lleva al otro punto: yo ya estoy TAN podrida del amarillismo, del escándalo por lo ajeno y no hacer nada, del grito, la noticia sobre lo absurdo, el “mira como nos desafia” que vos justamente quisiste resaltar, que prefiero obviarlo, hacer como que no existe, porque de otro modo estaría alimentando su mediocridad (del modo en que yo lo veo). Soy bastante arisca, lo sé, pero es como cuando vas al banco y están los viejos en la cola, que se te ponen a hablar. YO lo odio eso, y por eso no les sigo la conversación. No me parecería que, al odiar eso, les siga la conversación, alimentando lo que a mí no me parece o lo que no me gusta que hagan. Tal vez es una comparación agarrada de los pelos, pero es la primera que se me ocurrió, y un poco de eso se trata todo esto o no? jeje

    Bueno ves? De nuevo comentario extenso. No lo puedo evitar…

    Besos

  8. no juegen con dios si no seran catigados si lo dise un siervo de el todo poderoso; el quiere saibar sus vidas arepientanse perode corason les habla alguien que les ama en el amor de cristo el hijo de dios.

  9. siervos, ovejas, mucha mezquindad identificada con el cristianismo… si Dios es todo Amor no temeré ningún castigo si sigo a mi corazón. Y mi corazón me dice que el panorama de las religiones en el mundo es la realización definitiva de la metáfora de Babel: confusión. Se extingue el tiempo de las religiones tal y como se han venido entendiendo hasta ahora, porque desde que la humanidad comienza a tener conciencia de su ridículo lugar en el Universo el pensamiento vira inevitablemente hacia una comprensión global de que a fin de cuentas, el ateo, el cristiano, el musulmásn, el budista, el santero… todos y cada uno estamos igual de perdidos en la existencia y sus preguntas siguen para todos igual de irresolutas. Las religiones hoy en día ya no buscan hacernos conscientes de nuestra condición en la existencia sino que parecen pretender exclusivizar una única manera de entenderla. Eso es fascista y falaz. Ni Dios es cristiano ni la idea -antropomorfizada y antropomorfizante al fin y al cabo- de Dios es la única manera de entender la trascendencia.
    Por ello comentarios como el tuyo, don Rafael, me parecen mediocres y agresivos.
    Cualquiera que desde su religión hoy en día pretende sistematizar una sóla verdad es un integrista. Desde que el mundo es un lugar más cognoscible, desde que las culturas son más permeables, el discurso exclusivizante se torna no sólo innecesario, sino peligroso para la construcción de la aldea global. Discursos como el Dominus Iesus de Ratzinger o cualquier panfleto nazi.
    Amén

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