El piloto que mató al mate

viven-mate-00.jpgSobrecogedora es sin duda la historia aquella del grupo de jugadores de la selección uruguaya de rugby que, acompañados por algunos familiares, se estrellan en el avión en el que viajaban en medio de los Andes cuando se dirigían a jugar un partido en Chile. Era octubre de 1972. Los supervivientes tuvieron que redimensionar en un sentido práctico la idea de la comunión para poder justificar el canibalismo al que se vieron abocados: sus cuerpos nos dan la vida… Frank Marshall dirigió veinte años después una película sobre aquella durísima experiencia (Alive!) y, por lo que se desprende de los testimonios de los supervivientes, parece transmitir de manera adecuada lo que ocurrió en las montañas.
Pero muestra intención aquí no es elaborar una crítica o un comentario sobre la misma. Si bien la recomendamos, resulta deber moral de todo amante del mate denunciar un descuido de puesta en escena que tiene lugar al principio de la película.

viven-mate-01.jpgLa cosa es como sigue: mientras los viajeros bromean en el avión que les lleva sobre los Andes, uno de los pilotos le pide a un asistente con bigotito un mate. Éste se dirige a la cola del avión y regresa mate en mano esquivando a los alborotados jóvenes que se cruzan en el pasillo. El matero atento ya se estará preguntando cómo es que le trae el mate y no le lleva un termo con agua caliente… Le entrega el mate al piloviven-mate-02.jpgto y he aquí la herejía: automáticamente, éste agarra la bombilla, le pega cuatro meneos como si estuviera revolviendo el cola-cao y le da una chupada… aaaaaaaaagggggggggh!!! A mí me rechinaron los dientes.
Los profanos estaréis preguntándoos dónde yace la paranormalidad aquí. Claro, seguramente vosotros también habrías removido la bombilla como si fuera una cucharilla. ¡Pues no, no y no!. ¡La bombilla no se toca!. El ensillamiento de la bombilla es un delicado arte del que depende eviven-mate-03.jpgn gran medida el éxito de un buen mate. Si se revuelve, no sólo se corre el peligro de tapar la bombilla, sino que se destruye la estructura que se le ha conferido a la yerba en el interior del mate para que éste sea largo y sabroso. Si alguien revuelve la bombilla de nuestro mviven-mate-04.jpgate la primera vez, disculpamos su ignorancia, le informamos y preparamos otro nuevo. Pero la segunda vez ya no tiene perdón de Dios.
Para el espectador matero esta escena le debe desconcertar. Se trata del desacierto de una mala puesta en escena por parte de algún incauto que no se preocupó por informarse bien sobre cómo se toma un mate. Así, el personaje del piloto uruguayo pierde credibilidad… ¿piloto?, ok… ¿uruguayo?, no sé, no sé… ¿matero?, ¡¡NO!!

~ por -- en 15 marzo, 2007.

4 comentarios to “El piloto que mató al mate”

  1. ¡Es cierto! Recuerdo haber pensado lo mismo cuando ví la película, hace ya muchos años.
    Gabi, digo con orgullo que te has transformado en uno de los mas excelsos materos que conozco… sniff, sniff…
    Yo creo que el budinismo bendice el mate y a todos los que lo preparan.

  2. no solo revuelve el mate, sino que lo machaca como si fuera un mortero !!!
    casi me muero de un infarto hace mil años cuando lo vi.
    luis de montevideo, ahora en barcelona.

  3. Me orino en el mate

  4. Ed, si te gusta… eso sí, procura un buen chorrito y una temperatura de orina de ochenta y pico grados para un óptimo rendimiento.

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